Las preocupaciones planteadas por el gerente encargado de Emcali en su renuncia obligan a tomar acciones que no prolonguen una interinidad inconveniente. Es triste pero la principal debilidad de la entidad es su carácter público.
Una empresa privada de sus características, monopólica y prestadora de servicios insustituibles, no estaría nunca en la situación de Emcali. Su carácter público la hace vulnerable a la politiquería e ineficiencia.
Definitivamente, no tener dueño es la peor de las enfermedades para estas empresas pues las convierte en el botín anhelado de muchos. Estas empresas son tan ricas que aguantan ser manejadas por gerentes de paso y sobre todo sin experiencia en los sectores. El 2015 para Emcali puede ser un año funesto pues estaría prácticamente todo el año sin gerente.
No nos digamos mentiras, alguien encargado por menos de tres meses es poco lo que puede hacer más allá de lidiar los problemas del día a día.
Que sea un año electoral no facilita las cosas, en ese sentido no es descabellada la idea de un acuerdo entre la actual administración y los candidatos a la Alcaldía para escoger un ejecutivo que pueda coger las riendas de la empresa pensando en guiarla en el largo plazo. El gobierno nacional le entregó Emcali a la ciudad hace dos años.
En ese momento se dijo que la empresa tendría un manual de gobierno corporativo que la administraría, incluyendo la selección de un gerente que tuviera la experiencia para manejarla.
Para sorpresa de todos, la administración nombró a Oscar Pardo, quien se desempeñaba como director de planeación, que no tenía experiencia en el ramo y que la dejó tirada ante una mejor oferta laboral. Esa no puede seguir siendo la suerte de la empresa si queremos que sobreviva en el mundo de los negocios actuales.
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