En Cali, con un potencial electoral de 1.726.436 personas aptas para votar, la abstención se registró con un 51 %, y el voto en blanco llegó casi al 10 %, es decir no votaron más de 860.000 ciudadanos y se abstuvieron de seleccionar a algún candidato 75.000 personas; más los votos nulos y no marcados (43.900), son 978.000 ciudadanos que pudieron haber decidido el rumbo de la ciudad y no lo hicieron. Los abstencionistas siguen siendo una incógnita, cada cuatro años se pronuncian con el silencio electoral.
Ganó las elecciones Jorge Iván Ospina, quien ya había gobernado la ciudad entre los años 2008 y 2011, primero con la inscripción de un movimiento significativo de ciudadanos y ahora con el aval del partido Alianza Verde, lo apoyó el Partido de la U, quen gira alrededor de la gobernadora Dilian Francisca Toro; gran parte del Partido Liberal, por el coaval de César Gaviria, los miembros de Colombia Humana, el petrismo a quien él apoyo en las elecciones presidenciales; un sector del Polo Democrático y parte de Cambio Radical. El interrogante es este: con quien va a gobernar y a nombre de quien, o será atenazado por esas fuerzas políticas.
La característica de la mayoría de los seis candidatos que permanecieron hasta el final de la contienda fue la impreparación, la falta de dicción, de argumentación; exhibieron con el correr de los días un desconocimiento de la ciudad: zafios y burdos. Los únicos preparados en todos los temas y con solvencia argumentativa fueron Jorge Iván Ospina y Michel Maya.
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