Hugo E. Gamboa Cabrera

“El trono del César”

Hugo E. Gamboa Cabrera

Cualquier similitud con el imperio romano, en las circunstancias actuales que vive Colombia, es innegable solo que, en esa época, para lograr el poder se cometían toda clase de tropelías, incluso contra familiares, mientras que en nuestro país solo uno quiere ser emperador, a costa de nuestra propia seguridad y estabilidad institucional, reconociendo que se requieren reformas necesarias pero no a rajatabla, lo que lamentablemente estamos observando y viviendo.

Un importante historiador—Harry Sidebottom—en su investigación sobre los romanos, dividió esa historia en tres partes:

“Hierro y Poder”, “Sangre y Honor” y, “Fuego y Victoria”. En seis meses de gobierno, ya se ha cumplido con los dos primeros pero, queda un resto importante de tiempo, para aplicar el tercero.

Decir estas cosas molesta a unos pero nos preocupa a otros.

Lo cierto es que en nuestro país, recientemente, lograron el trono a punta de violencia—primera línea—y utilizando un discurso contra quienes tuvieron el poder a través de la historia, que se equivocaron, claro, se equivocaron en muchas cosas hasta que la gente se “mamó” pero, tampoco se puede desconocer que el país logró muchos adelantos que ubicaron a Colombia como uno de los países más influyentes de nuestro continente y que ahora se quieren desconocer, reformándolos de manera burda e ideológica, sin importar el bienestar de nuestros compatriotas.

Y en la última parte de las tres antes mencionadas, pues ya empezamos a darnos cuenta de cómo se le están cercenando a nuestras FF.AA. muchas facultades constitucionales y derechos prestacionales también, para debilitarlas y permitir que sean otros, muy riesgosos, los que empiecen a blindarle “seguridad” al gobierno actual de nuestra nación.

Ya se nota, muy marcadamente, la maniatada que el señor Velásquez, mindefensa, un personaje funesto desde que logró incrustarse hace un tiempo como magistrado auxiliar de la Corte Suprema, le ha aplicado a quienes están ahora bajo su cargo.

Ojalá Colombia no permita que los Foros de Sao Paulo y de Puebla, sean los que direccionen nuestro país. Sería más que nefasto. Miremos alrededor de nuestro Continente.

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