Es en este momento de la vida nacional en el que a pesar de las profundas diferencias sociales o de ideologías políticas los colombianos tenemos que ponernos de acuerdo en propósitos superiores como la consolidación de nuestra identidad como nación, la defensa de los valores democráticos y la institucionalidad.
Tengo la firme convicción que cada uno de nosotros debe aportar a la solución de las diferentes problemáticas desde su propio quehacer y contribuir juntos a una misma causa en beneficio del país.
Porque es ahora cuando debemos estar unidos como nación para reconocer las desigualdades sociales y económicos, y proponer alternativas de fondo en materia de salud, educación, empleo y de desarrollo social y económico, pero también para enfrentar con valentía fenómenos como el del narcotráfico y la corrupción que tanto agobian al desarrollo nacional.
Es en este preciso instante de la historia patria en el que debemos restaurar los canales institucionales para enfrentar a la delincuencia de manera contundente y, al mismo tiempo, generar los cambios socioeconómicos que demanda la ciudadanía.
Asistimos a circunstancias de conmoción social, política y económica que deben conducir a la reflexión de todos para propiciar en este presente un nuevo futuro con cambios trascendentales para que las nuevas generaciones erijan los pilares de la nacionalidad colombiana.
Pienso que es a partir de la unión de los colombianos como podemos avanzar con la seguridad de coadyuvar a la construcción de una Colombia más equitativa y viable, que ofrezca las garantías sociales contenidas en la carta fundamental y, de la misma manera, que afiance el orden, la autoridad y la justicia que tanto invocamos desde todos los estamentos sociales y políticos.
Es igualmente la hora para que los partidos políticos encarnen las propuestas de solución ante la difícil situación de todo orden y recuperen su papel en la vida democrática de la nación.
No podemos tampoco callar con indiferencia ante la vulneración de la figura del Presidente de la República con el pretexto de tomar partido frente a la polarización política.
Al contrario, hay que defender la institucionalidad rechazando un atentado que hubiera podido causar otra afrenta contra nuestra democracia.
Este es el tiempo de Colombia para recobrar los valores patrios, produciendo verdaderos cambios desde las instituciones y a través de los canales democráticos con toda la legitimidad del Estado.
Se requiere lograr la sostenibilidad fiscal del país para garantizar los derechos fundamentales con planes y programas concretos que beneficien a los distintos grupos poblacionales para la reconstrucción del tejido social y empresarial.
Es el momento para pensar y a la vez actuar unidos como un mismo país porque este es el tiempo de Colombia.
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