Un discurso populista, que nace del Concejo de Cali y de la misma administración municipal, quiere llevar a Corfecali a una decisión de echar atrás todo lo que se ha ganado en el Salsódromo, el evento más representativo de la Feria de Cali porque es la expresión de la cultura popular que nos identifica y nos hace diferentes, la salsa.
No soy partidario de la gratuidad en los espectáculos públicos, como tampoco comparto las exageraciones de los llamados superconciertos, que paradójicamente, eliminaron el mejor evento de las primeras ferias de nuestra ciudad, el Festival de Orquestas, absolutamente democrático para nuestras agrupaciones y músicos.
Es preciso cobrar, así sea un precio simbólico, para que la gente demuestre el amor y el respeto por el espectáculo que asiste. He insistido, por ejemplo, que cobren el Petronio Alvarez, así sea cinco mil pesos, para saber de verdad qué público está interesado en pagar ese tipo de música.
Hay sectores interesados en que el salsódromo sea gratuito. La primera pregunta es, si no se obtiene el dinero por el pago de boletería, ese estipendió lo pagará la Alcaldía de Santiago de Cali? El gran modelo del mundo es Río de Janeiro, la expresión artística llevada a su máxima expresión, totalmente comercializado. En el Carnaval de Barranquilla son seis kilómetros de recorrido, por lo tanto no hay problema para tener más cobertura.
En Cali se ha dicho que deben ser mil metros para hacer un gran espectáculo, para respetar la condición física de los bailarines, por esa razón se hizo de noche. Otros hablan de hacerlo dos días, uno cobrando y otro gratis.
El discurso de la gratuidad es dar un paso atrás. Sería lamentable colocar a Corfecali frente a este dilema, por asuntos políticos. Sin embargo, así están las cosas por el momento. El salsódromo apenas se está consolidando, necesita orden en las tribunas, este año hubo sobre cupo y peleas por esa razón.
El espectáculo artístico necesita más inversión, mucho más. Pero todos quieren ganar méritos con la salsa, sin apoyarla verdaderamente.He ahí una discusión para ser atentida por toda la prensa de Cali. Ojalá no se tomen decisiones absurdas. Seamos sensatos, no perdamos lo que se ha ganado en un proceso largo.
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