El proceso de paz está vivo

El Gobierno acaba de alcanzar un acuerdo con las Farc sobre las medidas oficiales de la cancha, pero nos falta saber cómo vamos a jugar.

Desde La Habana, se dio a conocer el acuerdo del segundo punto en la agenda del proceso de paz, denominado Participación política. Este tema, así como el punto de tierras y desarrollo agrario, pueden considerarse los del nacimiento en 1964 de esta guerrilla. Sin embargo, el comunicado solo muestra las medidas oficiales de la cancha de juego y deja por construir las reglas que definirán con precisión su ejercicio.

Más que avances en garantías para la oposición política, el acuerdo presenta afirmaciones generales que muestran que el proceso no se romperá o suspenderá, y deja amplias incógnitas sobre temas como la creación de circunscripciones transitorias especiales de paz en la Cámara de Representantes o la manera en que las personas condenadas por ciertos delitos van a ejercer la política.

Sobre estos temas, Colombia no parte de cero. Desde la Constitución de 1991 se hizo un reconocimiento explícito a los derechos de participación, acceso a la información y presencia institucional de la oposición. Posteriormente, iniciativas como la Ley de Bancadas, la Ley de Garantías Electorales y sentencias de las altas cortes han abonado el terreno para que el debate cuente con el acceso a medios de comunicación, facilidades para constituir partidos políticos, transparencia en la financiación de campañas y necesidades de seguridad para el ejercicio de la política, entre otros.

El reto es avanzar en la construcción de reglas de juego claras que cuenten con el consenso no solo de los partidos en el Congreso de la República, sino con el respaldo de los ciudadanos.

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