El Presidente derrotado

Es una verdad de a puño, respaldada por la cruda realidad, que toda reelección en su primera vuelta funciona como un plebiscito para el candidato presidente.

Así sucede en todas las democracias occidentales donde este ejercicio se lleva a cabo.

Más aún el candidato a reelección casi nunca pierde, solo en casos excepcionales la derrota se presenta, como aconteció con el expresidente Carter en USA.

Lo acontecido el pasado domingo en la primera vuelta es a todas luces un fracaso para el Candidato Presidente, habida cuenta que el 25% obtenido es una mala nota a sus cuatro años de gestión y el 10% del censo electoral es un rechazo al intento de reelegirse.

Las razones de este fracaso no pueden ser minimizadas, así haya ganado en algunos departamentos. Su índice de desfavorabilidad es tan alto que técnicamente imposibilita cualquier proyección exitosa.

El presidente Santos carga una cruz a cuestas y es que durante su vida pública nunca pudo consolidarse como un líder con autonomía, siendo solo exitoso en el momento mismo en el cual el presidente Uribe decidió trasladarle su favorabilidad y reconocimiento.

Tal como está el panorama, la apuesta por la paz y el rechazo a la guerra no encuentran en Santos un eje de credibilidad. El dilema planteado inclina la opinión hacia la neutralidad o el rechazo.

De aquí a la segunda vuelta el dilema maniqueo de guerra o paz, conducirá al presidente candidato a un abismo sin fondo.

El problema es cómo se negocia y qué se negocia, para así llegar a una paz duradera, pues tal como lo plantea Santos, lo que nos entregará será un posconflicto más sangriento que la tragedia de 50 años de guerra ininterrumpida.

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