En mi profesión como Hemato Oncólogo constantemente me encuentro frente a pacientes con diagnóstico de las llamadas enfermedades incurables, con el INRI del Cáncer, que paraliza al que lo sufre y a su familia. En la mayoría de los casos de manera instantánea ante la noticia nefasta, empieza una lucha inconsciente entre dos fuerzas: la mentira y el apego al tiempo.
La mentira como buena discípula del miedo, hace que el paciente esconda sus sentimientos de dolor, del miedo a la muerte, al sufrimiento de sus hijos y seres amados, coloca al enfermo en dos cargas, el diagnóstico y la obligación de ser fuerte, inquebrantable, guerrero que no pude manifestar el menor sentimiento de duda ante el camino que debe seguir, queriendo en el menor tiempo recibir todo el tratamiento posible del exterior, de la medicina tradicional, la alternativa, de los multiniveles y etc., cualquier promesa de alivio, que provenga de afuera, hasta el punto de demandarla, exigirla. Así este por fuera de cualquier lógica, su lucha y la de su familia se convierte en la búsqueda del cáliz sagrado, que lo cure así se haya demostrado hasta el cansancio que ese no es el camino. Inexorablemente el tiempo continúa su tic tac, con él viene el sufrimiento y la partida en muchos de los casos.
¿Qué pasó? El velo del tiempo pasado y futuro nos entrampó y no nos permitió vivir el precioso AHORA que solo se puede experimentar en la tierra y su poder, el poder de comprender que no existe nada más que el presente, el “pasado es historia, el futuro incierto, el presente es un regalo, de ahí su nombre” -esta frase se la escuché por primera vez al maestro Wu en la película Kung fu Panda y me marcó profundamente -. Muchas veces le digo a mis pacientes: haz lo que tengas que hacer. Solicita tus medicamentos, deja los documentos en autorización, pero suéltalo, por que hoy puedes besar a tu ser amado, reír con una serie que te gusta, comer algo delicioso, tienes mucha vida AHORA. Cuando dejas tus pensamientos en la oficina de autorizaciones o si el médico estará errado o no, determinado en no poder mostrar el dolor para que los seres amados no se entristezcan pierdes mucho. Te pierdes del consuelo, de la compasión, del disfrute,
– una vez dejes de leer esta columna- vive cada momento, cada instante de fuerza que tengas, úsalo en gozar de la vida solo y con los que te aman. Tal vez suceda como con la novia o novio de la adolescencia que cuando nos cansamos de rogar su amor, regresó por fin de vuelta. Cuando sueltas, si te pertenece, el milagro puede suceder.
Test rápido si estás viviendo AHORA:
• ¿Qué sabor disfrutaste hoy más en el desayuno y de lo que tanto te gusto, que tanto lo disfrutaste en cada masticación?
• Si tienes pareja ¿Qué sentiste cuando le diste el beso de despedida? ¿Cosquillas en el estómago, algún olor particular, recuerdas si hubo beso?
• ¿Cantaron los pájaros hoy en la mañana ?
Recuerda vivir el AHORA, masticar cada alimento despacio, sentir sus sabores, textura y energía, abraza y de “Te Amo” no sabes cuando será la última vez, déjate amar, consentir y consolar, te lo mereces por ser valiente en esta experiencia y si estas en un momento de salud difícil ,económico, trágico o no te sientes bien haz lo tuyo afuera, ve al médico, hazte un tratamiento que respete tu dignidad, tramita la documentación necesaria, haz lo que creas correcto, luego suéltalo para conectarte con tu ALMA y pregúntale, ¿Por qué elegiste experimentar esta realidad o que vivo?
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