El Petronio Álvarez llega a sus 17 años. Nació por una iniciativa de Germán Patiño, apoyada por cinco personas (Andrea Buenaventura, Umberto Valverde, Rafael Quintero, el mismo Hugo Candelario y al poco tiempo Luis Carlos Ochoa).
Nació como una plataforma para la música del Pacífico desde Cali porque existían festivales en ciudades como Buenaventura y Tumaco, pero no trascendían.
Como dice Patiño, nació grande con la participación de músicos ilustres como Francisco Zumaqué, que fue jurado y armó un gran debate teórico. Hice parte del jurado por dos años seguidos, en las versiones donde ganó Hugo Candelario González, quien es el músico ilustre de este proceso, justamente homenajeado este año.
El Petronio Álvarez ha crecido mucho pero no ha producido un grupo como Bahía en más de 15 años. Existe el talento de Esteban Copete, el acierto comercial de Chocquibtown, el reconocimiento de Herencia de Timbiquí, pero el festival se deformó, porque se mueven muchos intereses políticos detrás del evento, tanto que sus aportes presupuestales son dos veces más que el Festival Mundial de Salsa, evento que es la identidad de la ciudad.
También hay mucha mezquindad en el Petronio, porque nunca han querido reconocer que los músicos más importantes del Pacífico han sido Jairo Varela y Alexis Lozano, a quien le están debiendo el homenaje que le hacen este año a Hugo Candelario.
Todos esos que hablan de la música del Pacífico no le aguantan un debate a Alexis, por eso no lo invitan, ni lo consideran bienvenido, porque lo califican de “salsero”. Aprenderían mucho.
Por muchos años Jairo Varela me repitió la misma frase: “A la música del Pacífico le faltan músicos”. Es lo que todos esperamos oír.
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