Después de más de treinta días de un justo paro nacional de los educadores oficiales de básica y media del país, se logró un acuerdo que mejora la situación económica de los actuales profesores nombrados en el sistema de educación, sin embargo tanto el sindicato de profesores como el Ministerio de Educación nos quedan debiendo una verdadera solución de fondo a los graves problemas que aquejan el sistema educativo.
El país requiere una nueva visión, un nuevo relato sobre la educación que genere urgentemente una política a largo plazo que mejore la situación actual, es necesario que entendamos como sociedad que no podemos seguir educando a nuestros niños y jóvenes para un sistema de producción que ya no existe como el de la era industrial.
Es necesario un liderazgo desde el Gobierno, educadores, ONGs, la clase política, padres de familia, empresarios y la sociedad civil para abordar de manera rápida e integral todos los factores que afectan la calidad de la educación y poder estructurar un modelo a largo plazo para cambiar el estado del arte de la formación de nuestros hijos.
Para ello es fundamental una política pública que empodere a los educadores, cambie la incorporación de los nuevos maestros al sistema, le entregue herramientas de formación actualizadas acorde a las nuevas tecnologías, permita el avance profesional de los docentes con incentivos sociales y económicos dignos, cree un sistema de evaluación justo y riguroso para medir el avance de los docentes, y sobre todo construir una visión compartida del desarrollo familiar, social, político, ambiental, económico, que el país requiere y que debe corresponder a la formación entregada a los estudiantes.
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