El país en vilo

No podemos desconocer que el país está viviendo momentos difíciles. Tal parece que el diálogo que se realiza en La Habana (Cuba) y los “actos de rebelión” de las organizaciones sociales, le han “medido el aceite” al gobierno nacional y, la verdad sea dicha, lo tienen contra la pared. Y los que estamos pagando las consecuencias somos la mayoría de los colombianos. El glamour del gobierno, el prometer miles de millones en auxilios a regiones con problemas, que nunca llegan y, el desespero por lograr el consenso nacional alrededor de una reelección (¿?), nos tiene deprimidos, así nos digan lo contrario desde Bogotá, donde se maneja mucha “mermelada”.

La historia del actual gobierno nacional, es bastante endeble. Veamos. En el 2011 se realizó un paro de camioneros por la tabla de fletes; se desató un paro general de estudiantes por una reforma educativa, bautizada como Ley 30 y hubo movilización, con decenas de heridos, por el proyecto hidroeléctrico en El Quimbo (Huila). En el 2012, los controladores aéreos del aeropuerto El Dorado de Bogotá montaron una operación tortuga como reclamo de mejores condiciones laborales; en el norte de Cauca el movimiento indígena, cansados del conflicto armado, sacaron a la Fuerza Pública y a la guerrilla de su territorio y, los funcionarios de la Rama Judicial se declararon en paro por lo que todo el mundo conoce. En el 2013, se llevó a cabo el paro de los cafeteros, al que se unieron arroceros, cacaoteros y lecheros. En Cundinamarca y Boyacá se decretó paro de productores de papa y, el paro en Catatumbo, donde en abril del 2012, el presidente Santos con su gabinete, en Tibú, prometió el oro y el moro, pero no cumplió. Más lo que nos viene encima. Entonces, como dice la canción: “Se nos quemó la casa, Marcela, se nos quemó la casa…”

Comments

Cargando Artículo siguiente ...

Fin de los artículos

No hay más artículos para cargar