Difícilmente quienes fuimos deportistas de alto rendimiento y que participamos en uno o en todos los todos los torneos del ciclo olímpico podíamos imaginarnos que algún día Colombia se convertiría en una potencia deportiva, no solo en los Juegos Olímpicos, si no que le arrebataría a Venezuela el primer lugar en los Juegos Bolivarianos y a Brasil en los Juegos Suramericanos y que a partir de este próximo 19 de julio, en los Centroamericanos de Barranquilla, haremos lo mismo con México, Cuba y Puerto Rico.
Estos logros son el avance más importante del deporte competitivo en nuestra historia lejana y reciente y que están íntimamente ligados a la mano mágica, que con fortaleza exhibió Clara Luz Roldán como líder de este cambio y como directora de Coldeportes.
En la historia del deporte Colombiano habrá un antes y un después de Clara Luz Roldan.
Ella le demostró al país que cuando se conoce, se tiene oficio y vocación en el servicio público, es posible cambiarlo todo, al punto que convirtió el instituto en un candidato óptimo para ser transformado en ministerio, lo que por sí solo legitima, ante la opinión pública y el mundo del deporte el incansable trabajo de la hoy llamada con toda justicia: la “Dama del Deporte”.
No se vayan a equivocar los grupos que militan en la envidia, que Clara Luz va a instrumentalizar y convertir en estribillo político su gestión al frente de Coldeportes.
No tendrá necesidad de hacerlo porque además de los éxitos en el deporte competitivo, dejará como legado una gran infraestructura deportiva, no solo en las sedes de los Bolivarianos y los Centroamericanos, si no en todos los rincones del país.
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