No cabe duda sobre la necesidad de que Cali adelantara la actualización catastral. Sin embargo, la manera en que se han venido adelantando los cobros del impuesto predial debe estar afectando la economía de los caleños.
El compromiso era que la administración efectuara el ajuste de manera gradual. No hay ninguna razón que permita afirmar que un contribuyente puede asumir un 52 por ciento de incremento en dos años.
La administración habla con orgullo sobre la recuperación financiera del Municipio y afirma que el ritmo de los ingresos es sostenible en el tiempo. ¿Pensarán lo mismo los contribuyentes? No olvidemos que en su mayoría son los mismos que pagan la valorización, el IVA, la sobretasa a la gasolina, el impuesto al teléfono, las retenciones en la fuente y el impuesto de renta, el de rodamiento y cuantas estampillas se le ocurre a las gobernaciones y alcaldías para mejorar sus ingresos.
Sería bueno preguntarle a la administración municipal si la situación de la ciudad es tan boyante, tan competitiva como para que en los bolsillos de los caleños se reproduzcan los billetes al ritmo del impuesto predial.
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