El senador Carlos Fernando Galán propuso incluir en la JEP un artículo que establecía que aquellos guerrilleros que fueran condenados no podían estar en la política. Quién dijo miedo. El gobierno suprimió esa propuesta con la promesa de incluirla en la ley reglamentaria, pero, como todos sabemos, este gobierno no cumple.
Otro sapo que nos debemos tragar. Igual sucedió con la suspensión del glifosato a cambio de una firma en el proceso de paz y ahora nuestro país está en la mira de los Estados Unidos, corriendo el peligro de que nos declaren como narcoestado y nos cierren las puertas internacionalmente. Platón decía “que la justicia no es otra cosa que el interés de los más fuertes”.
Por otro lado, hemos sabido que el expresidente César Gaviria, quién debe estar dedicado a su negocio de compra y venta de arte, será el jefe único del Partido Liberal. Como si no hubiese gente más joven y talentosa decidida a cambiar este país. En las mismas están en el Partido Conservador, con los mismos de siempre y con un partido agonizando. Pobre Colombia.
En el Dane siguen diciéndonos mentiras a través de estadísticas que no corresponden con la desaceleración económica por la que atraviesa nuestro país. No es justo la existencia de organismos como ese, manipulados y sin independencia mental. Igual sucede con el organismo que maneja la ciencia y la tecnología en Colombia, cuyo presupuesto se utiliza para asaderos de pollos y vías terciarias contratadas por congresistas de la unidad nacional (¿mermelada?). Como dijo el coronel Plaza: “manteniendo la democracia maestro”.
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