El control de las invasiones

Luis Felipe Barrera

La reacción del patrullero de la Policía Ángel Zúñiga, quien se rehusó a culminar un procedimiento de restitución en una invasión en Cali, aunque comprensible desde el punto de vista humano, desencandenó una serie de manifestaciones que apuntaron a socavar el principio de legalidad, el mando y la disciplina policial. El video del suceso se viralizó en minutos y generó una ola de apoyos al uniformado y críticas al ejercicio legítimo de la autoridad.

Las invasiones generan graves daños ambientales, ponen en jaque la vida de los mismos ocupantes por instalarse en zonas de alto riesgo y acarrean graves afectaciones a la seguridad ciudadana. Deben ser controladas activamente por parte de los municipios para proteger los bienes de uso público, la propiedad privada y especialmente los ecosistemas estratégicos de las ciudades.

Es cierto que nuestra sociedad requiere mayores dosis de solidaridad, empatía y compasión, especialmente tras el paso de la pandemia que ha deteriorado las condiciones socioeconómicas de la población más vulnerable. Pero el camino no puede ser el desconocimiento de las leyes y la flexibilización de su aplicación. Esto genera un precedente nocivo que puede convertirse en un estímulo para nuevas ocupaciones, así como violaciones sistemáticas al ordenamiento jurídico y comportamientos desafiantes ante las autoridades.

La cultura de la legalidad no se puede sacrificar por el populismo y las tendencias emocionales de las redes sociales. Ese espíritu corrosivo no puede crecer en nuestro país. Las voces y actidudes que cuestionan por principio todo procedimiento policial y operativo militar, hacen mucho daño, pues deslegitiman la labor de nuestra fuerza pública, necesaria para garantizar el orden social y la seguridad ciudadana.

La Política de Defensa y Seguridad elevó a la categoría de interés nacional la protección de nuestros rios, fauna y bosques, pues los considera activos estratégicos de la nación. La insubordinación, el relativismo y el relajamiento en el cumplimiento de las normas nos conduce a la disolución del principio de autoridad y a la anarquía, pues como decía Cicerón, solo al ser esclavos de las leyes podremos vivir en libertad.

Comments

Cargando Artículo siguiente ...

Fin de los artículos

No hay más artículos para cargar