A raíz de las irrefutables apreciaciones en mi primera crónica del veinte veintiuno sobre las razones netamente económicas por las cuales las farmacéuticas han preferido trabajar en el descubrimiento de la vacuna contra el covid y no han hecho empeño en buscar un medicamento que pare de tajo el avance de esta peste, he recibido innumerables comunicaciones de mis lectores y oyentes para que repita la maligna ecuación financiera de los pulpos farmacéuticos y explique en detalle cual es el coctel de medicamentos que pese a estar dando tantos resultados para disminuir el avance de la enfermedad durante los 5 primeros días de la sintomatología de la peste, no quieren divulgarlo quienes pueden y deben hacerlo o quienes se han curado.
El que otra vez ( como en 1920 con la gripa española, cuando no habían descubierto todavía la penicilina) la peste ande tomando impulso gravísimo con la segunda oleada y las llamadas mutaciones han resultado contagiosísimas ,hace evidentes dos cosas. La primera que la batalla de las farmacéuticas es por ganarse el mercado de 8 mil millones de habitantes del mundo con una vacunación masiva que puedan vender a gobiernos y particulares y no trabajar por salvar la vida de los 8 o 100 millones que se enfermarán hasta morir.
Por eso no les importa ni valoran los medicamentos como el coctel que bajo la dirección de los médicos Jimeno Rojas y Oscar Gutiérrez han demostrado una y otra vez desde la Universidad del Valle que es capaz de detener el avance del flagelo.La segunda, que existe un colinchamiento de las entidades universales y estatales que orientan la salud para impedir que esa clase de opciones curativas se propalen.
En el caso referido del coctel,han dejado decir,pero no detallar, que los 56 septuagenarios del ancianato San Miguel de Cali se salvaron gracias a esa racional mezcla pero no les han permitido desde el magazín de tv de las 6 de la tarde divulgar los nombres de los medicamentos y nunca jamás han hecho público el testimonio de los altos funcionarios del estado y la política colombiana que han superado la enfermedad gracias a ese coctel.
No permitir que los colombianos sepamos quienes de los que nos gobiernan y hacen las leyes han sido beneficiarios de esa combinación de ácido acetil salicílico, nitazoxanida, doxiciclina, colchimedio, zinc, vitamina D e ivermectina, dosificadas científica y médicamente, es un crimen de egoísmo que la historia les cobrará y el recuerdo de los muertos los llevará ante el eterno paredón de la vergüenza.
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