El bálsamo para el sabor amargo electoral

La brillante participación de nuestra Selección en el Mundial de Fútbol representa para los colombianos el mejor bálsamo que permitió quitarnos ese sabor amargo que nos dejó una contienda electoral polarizada.

Más aún, pudimos percatarnos que el domingo de la segunda vuelta donde se eligió presidente de la República, entre las tres jornadas electorales de este año, fue cuando los votantes se portaron más juiciosos.

El partido del sábado fue como un reconstituyente de identidad nacionalista, gracias a la coincidencia del calendario de la Fifa que programó el primer encuentro de nuestra selección la víspera de las votaciones.

Sí, fue un bálsamo porque el domingo vimos a la gente que en concordia y con civismo cumplió con su deber ciudadano.

La gente prefiere ver los partidos en aquellos sitios donde han instalado pantallas gigantes, para sentir la catarsis de creerse en el estadio animando a sus ídolos. Como cosa del realismo mágico, un partido de la Selección Colombia es capaz de relevar por los colores de la bandera los overoles de los obreros, los uniformes de los empleados bancarios, los colegiales y hasta las corbatas de los funcionarios.

El día del partido, ni a las chicas de las oficinas les importa cambiar sus blusas por la calurosa camiseta de la Selección.

El centro de la ciudad parece como si se estuviera en navidad porque cada cual quiere comprar primero, pero no el aguinaldo, sino las camisetas para la familia.

Hay más sentido nacionalista el día de un partido que en una fecha conmemorativa patria, porque no se necesita amenazar con multar para que en las casas icen con pasión la tricolor.

Comments

Cargando Artículo siguiente ...

Fin de los artículos

No hay más artículos para cargar