Hugo E. Gamboa Cabrera

Dolor de Patria

Hugo E. Gamboa Cabrera

Después de perder la soberanía sobre una parte considerable del mar caribeño por decisión de la Corte de La Haya a favor de Nicaragua, país que también nos quiere quitar Cartagena con otra demanda que está siendo analizada en la misma Corte, a muchos colombianos no nos queda sino rezarle al Señor de los Milagros para que Juanpa y su Canciller dejen de manejar este país como una tienda de mecato.

Lo que sucedió el lunes anterior en la OEA, sobre el grave genocidio que se comete en la frontera colombo-venezolana por parte de un gobierno fascista como el de Maduro, quién ordenó marcar viviendas para demolerlas y expulsar colombianos que alguna vez tuvieron cédula venezolana para que votaran a favor de la revolución bolivariana de Hugo Chávez, es un hecho sumamente grave.

El presidente colombiano no ha hecho sino viajar por todo el mundo y luego regresa al país para decirnos que tenemos países amigos por todas partes, pero lo que estamos viendo ante el atropello soez y canalla del que son víctimas muchos compatriotas en la Venezuela chavista es distinto. Y todo gracias a la diplomacia meliflua del gobierno colombiano.

Afortunadamente, se suspendió otra reunión con los países miembros de Unasur, todos comprometidos con Maduro, gracias al dinero del petróleo venezolano. Ni hablar de su secretario general —Ernesto Samper—. No se puede seguir actuando como el vivo bobo con un mandatario como Maduro, inepto y peligroso.

Urgentemente, Colombia debe propiciar, cuanto antes, cambios profundos en la forma como maneja sus asuntos internacionales, pues seguimos expuestos a seguir recibiendo palo en los foros donde se deben defender nuestros intereses.

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