Disenso

Carlos Cuervo

El actual debate público en Colombia se efectúa en torno al consenso, asunto definido como un acuerdo moral producido por la anuencia general y no alrededor del disenso, el cual de manera crítica evalúa si es correcto ajustarse al parecer de otros. Inexplicablemente disentir se ha convertido en delito cercano a la rebelión.

Para la mayoría de quienes continúan con la eufórica y pertinaz campaña por el Sí sin objeciones, sus contradictores son amigos de la guerra además de desalmados y apátridas. Pero el disenso es la esencia de la crítica sustentada ante las verdades construidas de manera irreflexiva y con argumentos refutables.

Como lo definió Václav Havel, “El disidente no aspira a cargos oficiales ni busca votos. No trata de agradar al público, no ofrece nada ni promete nada. Puede ofrecer, en todo caso, sólo su pellejo y lo ofrece en soledad porque no tiene otro modo de afirmar la verdad que sostiene”.  Así, si una mayoría no quiere examinar con detenimiento los desaciertos constitucionales en los acuerdos de la Habana, no por ello se presume que no existan.

Ahora, si el argumento a sustentar define la paz en Colombia como un derecho establecido por encima de las normas y admite objetar la Constitución de 1991, entonces resulta respetable y tiene una salida legal a través de una asamblea constituyente.

Para quienes creen que las normas se pueden invalidar por un tiempo, les recuerdo que el todo vale es el motivo de nuestros desacuerdos. Terminemos con el discurso hipócrita y resolvamos si la constitución estorba, para crear una a la medida de una paz sin restricciones.

Comments

Cargando Artículo siguiente ...

Fin de los artículos

No hay más artículos para cargar