En el país se siente un ambiente engorroso y pesado con todo este cuento de la paz y de la “ideología de género”. La verdad es que el gobierno de Santos, con tantas mentiras e incumplimientos, ha logrado que la incertidumbre haga mella en el espíritu nacional.
No vemos la hora de que en el término de dos años se vislumbre un nuevo panorama, por el bien de nuestras instituciones y de la salud mental de los colombianos.
La ministra Parody se equivocó en el manejo de las ya conocidas cartillas, cuando dijo que no y después que sí. Querer establecer que los seres humanos, desde niños, no saben a qué género pertenecen, fue una metida de pata grandísima. Eso significaba cambiar los registros de nacimiento en la parte donde se pregunta a que sexo se pertenece, marcando con una equis la M de varón o la F de mujer, agregándole una G, si la criatura, por algún detalle, daba muestras de haber nacido gay. Difícil situación para la Ministra.
Pues eso causó la reacción de miles y miles de compatriotas que, sorprendidos, no atinaban a comprender hacia donde la iba la doctora Gina con semejante propuesta.
La senadora Viviane Morales, en el debate sobre el tema, el martes anterior, desmintió al Gobierno y a la Ministra sobre la convocatoria de las marchas de protesta. Dijo que las mismas se organizaron a través de las redes sociales, pues el país ya no les cree a los Arismendi, los Sánchez Cristo, los Yamid Amat, los Néstor Morales, los Bejarano, etc. Grave para ellos.
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