Alberto Ramos Garbiras

Desescalamiento y bombardeos

Alberto Ramos Garbiras

La asimetría de la guerra interna en Colombia ha permitido que el Estado en los últimos gobiernos disminuya los frentes guerrilleros pero no los ha derrotado.

Los bombardeos aéreos son la mejor muestra de esa asimetría, las operaciones Fenix, Sodoma y Odiseo, para solo mencionar tres, dieron de baja a “Raúl Reyes”, el “Mono Jojoy” y a “Alfonso Cano”, pero las Farc permanecen activas.

Esa desigualdad de las confrontaciones paradójicamente empuja a la contraparte al terrorismo para poder contraatacar y no enfrentar a la fuerza pública, al final, en esta guerra interna, cada vez hay menos enfrentamientos de a pie. Y se deshumaniza la guerra, producendo más daños colaterales a los civiles.

El presidente Santos anunció que cesarán los bombardeos por un mes. Los críticos de ese anuncio dicen que se afectará la ventaja principal o sea los ataques aéreos.

No reconocer los pasos necesarios para el desescalamiento es no entender la dinámica particular del  proceso de paz santista. Una  guerra no termina súbitamente ( a no ser que  se derrote al enemigo en la última batalla del campo de guerra), pero llevamos 50 años y ninguna de las dos partes ha triunfado, por eso es conveniente hacer gestos de desactivación, de no agresión temporal.

Uno no puede estar conversando y a la vez aplastando al adversario. Hasta en los deportes más rudos como el boxeo hay reglas para golpearse: al contendor en la lona no se le puede seguir aporreando, Y cada round tiene un tiempo para que no se ahgoten los combatientes.

Los ganchos bajos están prohibidos. Las reglas de la guerra en Colombia no se han respetado, por eso varios procesos han fracasado.

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