Desde Macondo hasta San Andrés

Las reacciones de los colombianos ante el litigio geopolítico de San Andrés, tanto de los gobernantes, los juristas, los diplomáticos, los legisladores y de las personas del común cuyas opiniones se forman en el barullo de las esquinas, confirman que somos el país de Macondo. José Arcadio Buendía buscaba la verdad experimentando con la alquimia y toda clase de metales; estos días escuchamos muchas leguleyadas, cada cual pretendiéndose portador de la \”sabiduría\” ante el delicado problema internacional. Así mismo como en la peste del insomnio y del olvido de los macondeños que olvidaron los nombres de las cosas, a los leguleyos se les olvidó que los fallos de la justicia internacional eran inapelables. Otro parecido con Macondo es el de San Andrés frente al Gobierno central, porque el archipiélago también vive inmerso en el abandono.

Si la Comunidad de Naciones nació tras las guerras mundiales, resultado del acuerdo entre países de someter sus conflictos a una solución pacífica, en Colombia no puede hacer carrera el desacato. Rechacemos esos discursos chauvinistas que ponen en riesgo la paz entre países hermanos. Responsabilizar al presidente Juan Manuel Santos de la pérdida de una parte del mar territorial, como tratándose de una estrella de un equipo o de un partido de fútbol, es lo más ingenuo que se pueda oír y ver trinar. El caso de San Andrés nos recuerda la historia de Panamá cuando los otrora colombianos separaron el istmo de la patria entonces confundida y debilitada tras la guerra de Los Mil Días; circunstancia que aprovechó EE.UU. para usufructuarlo durante un siglo con su canal. Si los panameños tuvieron avaros azuzadores extranjeros, hoy tenemos gavilanes criollos que buscan poder político aprovechándose de la ignorancia colectiva.

Comments

Cargando Artículo siguiente ...

Fin de los artículos

No hay más artículos para cargar