Al conjunto de principios y normas que nos permiten convivir socialmente se le denomina Derecho. Su creación viene de la Roma del siglo 8 A.C. El derecho se transformó con el transcurso del tiempo adaptándose a las necesidades generales, entre algunos de los nuevos requerimientos encontramos las normas contra la discriminación por sexo u orientación sexual contenidas en la ley 1482 de 2011, esenciales contra la exclusión.
Las voces de rechazo o de aceptación después de la masacre perpetrada contra miembros del colectivo homosexual de Orlando, me alertaron para evaluar cuan tolerantes y condescendientes somos con los miembros del colectivo Lgtbi. Además me animaron a juzgar si los desfiles del orgullo gay son un eficiente modelo de comunicación política para revindicar derechos y valores de este grupo.
Términos como homofobia y heterofobia fueron objeto de pesquisa para entender cuan graves son los prejuicios de lado y lado del conflicto por los derechos civiles gay. Igualmente conversé con varias personas sobre los límites morales de las marchas y de las demostraciones afectivas en público del colectivo homosexual. Para sorpresa encontré bastante comprensión ante las prácticas sexuales diferentes, aunque seguimos siendo un país confesional y doble moralista.
También concluí como los desfiles permiten solo sensibilizarnos sobre su presencia en la sociedad, mas no posibilitan desarrollar políticas públicas para fortalecer sus exigencias y reivindicaciones. Aunque las marchas demuestran la alegría carnavalesca de este colectivo, no son suficientes para defender y conquistar otros logros.
Este grupo debería evaluar si abandona el carnaval y establece acciones en la búsqueda de su anhelada igualdad de derechos con los heterosexuales.
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