Democracia en crisis

Wilson Ruiz

La tensión política en América Latina no es ajena a la realidad en Colombia. Como en otras latitudes, aquí se promueven manifestaciones en contra de las políticas sociales y económicas emprendidas por los gobiernos de turno, sin embargo, las condiciones de los países no son las mismas.

En Bolivia la crisis está relacionada con las constantes reelecciones de Evo Morales. En Chile se habla de la desigualdad que enfrenta el país austral desde hace varias décadas. En Ecuador, Quito fue tomado por movimientos indígenas que se volcaron a las calles por las medidas de austeridad adoptadas por el gobierno. Se suman las dificultades económicas y de gobernabilidad en Brasil, los problemas financieros en Argentina, la desestabilización política en el Perú y ni hablar de la actualidad de Venezuela, que desborda todos los sectores.

Hay quienes comparan la convulsionada realidad latinoamericana con la situación en Colombia, intentando sacar provecho de las tensiones institucionales. Piden las cabezas de funcionarios y convocan a protestas masivas, como la que se está preparando para el próximo 21 de noviembre. Esta convocatoria es motivada por hechos que hoy son inciertos. Una posible reforma pensional que ni siquiera se ha presentado al Congreso, una reforma laboral cuyo texto no existe, la reforma tributaria que apenas está en trámite y es necesaria para aliviar el déficit fiscal.

He defendido la protesta social entendida como una forma de manifestar inconformidades por situaciones que afectan a la sociedad. Por las experiencias de las últimas marchas, estas convocatorias tienen que ir acompañadas de un llamado enérgico a movilizarse pacíficamente.

Comments

Cargando Artículo siguiente ...

Fin de los artículos

No hay más artículos para cargar