Poco a poco la nueva administración ha ido enterándose del legado recibido sobre los proyectos de Cali y aunque los ciudadanos sabíamos del balance negativo en movilidad (mega-obras), MIO, Corredor Verde, agua y Emcali, nos tomó de sorpresa que el alcalde Maurice Armitage informara en el segundo conversatorio con medios de comunicación que también lo del Jarillon va mal.
Hace 4 años Rodrigo Guerrero comunicó que su obra bandera era el Jarillón, para recuperarlo y salvarnos de las inundaciones ante su posible ruptura, $1.3 billones de la Nación, el Municipio, Emcali y la CVC; fueron pasando meses, años… más anuncios que realidades.
De 8.000 viviendas a reubicar, tan solo se logró reasentar 1.860, ni la cuarta parte, pero lo preocupante, no se liberó ni un metro lineal que permitiera a la CVC, iniciar el reforzamiento estructural. El problema fue la ausencia de planeación, estudios definitivos y organización ejecutiva para administrar un proyecto tan complejo, que lo vieron como de vivienda, pero es de mitigación de riesgo.
El Fondo de Adaptación lideró el convenio inicial con la Alcaldía de Cali por un valor inicial de $823 mil millones que son directamente ejecutados por el Fondo, Emcali, la CVC, el Municipio, a través de la Secretaria de Vivienda, Dagma y otras entidades, este modelo hizo crisis con la descoordinación impuesta por la Nación, que tan solo ahora en el 2016 arrancó con el reforzamiento estructural del Jarillón.
Roberto Pizarro con mes y medio de labores tuvo que renunciar ante tanta desorganización. El gerente del Fondo de Adaptación, German Arce, y Alejandro Eder, de la GIP, deben informar sobre el modelo para replantear el proyecto y así ejecutar esta necesidad de la ciudad.
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