Defensa de lo intolerable

Wilson Ruíz

Más que una estrategia para desacreditar al gobierno de Colombia y defender el régimen de Venezuela, es un descaro decir que desde Bogotá se está fraguando una diplomacia de guerra contra el vecino país.

La carta del exjefe de las Farc Iván Márquez tiene grandes desaciertos que tratan de esconder el fracaso del régimen chavista.

Los insultos proferidos constantemente por el gobierno de Nicolás Maduro contra Colombia son una clara muestra de su agresión.

Antes que agresor, Colombia ha sido solidaria y generosa con el pueblo venezolano.

No se han cerrado las fronteras, como lo hicieron otros países, y tanto se adelantan campañas de asistencia humanitaria a los inmigrantes, que incluye refugios, alimentación, salud, educación y oportunidades laborales.

Utilizando una expresión anotada por el exguerrillero Márquez en su carta, “el sentido común invita a impulsar” la democracia en Venezuela, a que recobre su grandeza, su estabilidad política, económica y social, para que vuelva a ser uno de los países que impulse las finanzas en latinoamericana.

Al ser jefe negociador del proceso de paz y dejar las armas para acogerse al estado social de derecho que rige la Constitución Política, Iván Márquez se sometió a respetar y defender la democracia.

Pareciera que esos postulados ya fueron abandonados, al tomar partido en favor de un régimen antidemocrático, calificativo reconocido y sufrido por los mismos venezolanos.

Extraño es que cuando se esperan pronunciamientos de los desmovilizados de las Farc frente al futuro de los acuerdos de paz o de su presencia en la Jurisdicción Especial de Paz, se envíen escritos defendiendo causas que, a luz de la crisis actual en el vecino país, son intolerables.

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