En el Antiguo Testamento el Creador le entregó a Moisés las Tablas o Decálogo para su pueblo. Parodiando esas que fueran las primeras normas sociales, les quiero proponer diez mandamientos a los educadores en su día.
1) Amarán la enseñanza sobre todas las cosas, porque sus discípulos son esa materia prima que esculpirán, serán quienes posibiliten su ejercicio docente y reflejarán sus éxitos profesionales.
2) No jurarán en vano la fidelidad con el sistema educativo colombiano o con los proyectos institucionales, porque así lo prometieron en los actos de posesión.
3) Santificarán las clases, porque serán aquellas fiestas en los templos del saber donde con sus actos pedagógicos podrán demostrar su entrega espiritual.
4) Honrarán a niños y a niñas, con vocación docente, fundamentos pedagógicos, ética profesional, sentido de pertenencia y rol de liderazgo.
5) No matarán ni la creatividad, ni la imaginación, porque también serían crímenes de lesa humanidad que impedirían el desarrollo social de los pueblos.
6) No cometerán los actos impuros del autoritarismo, los castigos, la descontextualización social y la memorización bancaria de los saberes.
7) No hurtarán el tiempo de sus jornadas laborales, porque atentarían contra los procesos pedagógicos, la dignidad de los estudiantes y los recursos económicos del Estado.
8) No levantarán falsas metodologías, ni mentirán con teorías sin vigencia o con tecnologías obsoletas.
9) No desearán las otras profesiones del prójimo, para que demuestren que son maestros por vocación y que un día se casaron con la docencia hasta que la jubilación los separe.
10) No codiciarán los bienes ajenos a la cultura nacional, para que siempre puedan guiarse por las tradiciones, la historia, el arte, la ciencia y la literatura de la identidad latinoamericana.
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