El debate es en esencia la razón de ser de la política y la herramienta principal de la democracia. Esta semana fue archivado en el Concejo de Santiago de Cali el proyecto de acuerdo por medio del cual se autorizaba a la Administración Municipal vigencias para gastos administrativos por los próximos 3 años.
Con esto los caleños perdimos la oportunidad de ahorrar más de 11.000 millones de pesos al contratar por volumen y evitar procesos licitatorios innecesarios que dejan espacios para las prebendas y la corrupción.
En este caso se ha dado la negación de un principio fundamental de la democracia: \”Reglas claras para resultados inciertos\”. Las reglas no fueron claras y los resultados fueron anticipadamente ciertos. El Concejo de Cali no debería aprobar o desaprobar Proyectos de Acuerdo que tienen directa injerencia en la cotidianidad de los ciudadanos, sin someterlos a discusión pública.
El 16 de octubre de 2012 se violó el Reglamento Interno del Concejo, la Ley 5 de 1992, el derecho al \”IusOfficium\” (derecho al Debate), y se pasó por alto la Sentencia C-1040-05. No hubo garantía para las voces que conforman la minoría. Al final 7 concejales votamos a favor del ahorro y la eficiencia, y 13 votaron en contra. Debemos recordar que en el ejercicio de la democracia representativa, no otorgarle la palabra a un concejal cuando está en su derecho, es dejar mudo al conglomerado social que representa. En mi caso, más de 8.000 ciudadanos se quedaron sin voz, a la espera de un debate justo que nunca se dio. El Concejo debe ser un espacio de construcción de la democracia, donde los argumentos sean el centro del ejercicio político. Debemos construir una administración pública que piensa en el bienestar de los ciudadanos y no en los negocios que nutren los beneficios particulares. concejal@michelmaya.com
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