En un controversial aporte, la Dirección de Planeación presentó para su aprobación ante el Concejo las unidades de planeación urbanas (UPU), constituidas por barrios con vocaciones y configuración parecida. Así, desde Normandía hasta la carrera 39 y limitada al este por la Calle Quinta se constituyó la UPU 9.
A pesar de estar inserta de buenas intenciones, para el caso específico de los barrios San Antonio y San Cayetano la herramienta omite resolver inconvenientes básicos que se agravan con el tiempo.
Resulta evidente que el mayor lunar es el desconocimiento de la problemática urbana que ocasiona el parque de la iglesia de San Antonio, espacio disfrutado por miles de caleños y turistas, con una afluencia en días domingos y festivos de al menos diez mil personas. A pesar de la elevada asistencia no se consideró en los famosos estudios la construcción de baterías sanitarias ni tampoco de espacios para parqueo.
La ausencia de baños ocasiona acumulación antihigiénica de residuos y de olores. La inexistencia de zonas de parqueo produce estrés sobre las vías adyacentes, como en la Calle Segunda desde la Carrera Cuarta hasta la Doce y las carreras Sexta, Novena y Décima. Este exceso de vehículos está compuesto por motos, automóviles y hasta buses de turismo.
Aunque se pregona que estos contenidos fueron suficientemente compartidos con la comunidad, bien se comprende que en este caso debió ser con un equipo de ciegos.
Mientras los planes se construyan alejados de las realidades urbanas, no pasarán de ser una lista de buenas intenciones que no resuelven los problemas de fondo.
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