Carmiña Navia Velasco

De los días del año

Carmiña Navia Velasco

Últimamente los motores que mueven nuestros inconscientes pretenden que cada día del año esté dedicado a algo, hay “días” de los temas más variados y pareciera que la realidad que no tiene un día sería intrascendente.

En ese afán “comercial y consumista” despegan ahora el 14 de Febrero como el día de “San Valentín”.

La fiesta de este santo fue suprimida por la iglesia católica después del Vaticano II por no estar claro el origen histórico de los personajes que se honraban en ella, dos de ellos catalogados como mártires.

Como todo lo que rodea este nombre es ambiguo tampoco es claro por qué desde el siglo XIV, Valentín evoca el amor romántico.

En todo caso, ancestralmente en los países del norte y concretamente en Estados Unidos, el 14 de Febrero se ha celebrado como el día de los novios y del amor romántico.

Los intereses comerciales y de la industria del espectáculo intentan meterlo en nuestro país (creo que van camino a lograrlo), como una fiesta a celebrar.

Colombia hace muchas décadas festeja el último sábado de Septiembre primero como el día de los novios y el amor y después como el día del amor y la amistad.

San Valentín –un ilustre desconocido– no tiene absolutamente ningún arraigo en nuestras tradiciones y lo único que se logra con este nuevo impulso al 14 de Febrero, es hacer gastar más dineros a quienes bobaliconamente se dejan arrastrar por las consignas ajenas.

Hace 70 años, cuando yo crecía, nadie sabía en Colombia qué era “Halloween” o el día de las brujas.

Porque entre nuestras leyendas las brujas no existían… habitaban el mundo de las sombras y los temores infantiles los duendes o la patasola, pero no los aquelarres ni las brujas, tradición que viene de los países europeos-nórdicos.

Bien, inicialmente los colegios de influencia norteamericana y luego el comercio con todas sus baterías fueron metiendo año tras año la celebración del 31 de Octubre… entró a paso lento, con maña e insistencia, pero entró. Hoy el 31 de Octubre tiene un lugar indiscutible en los calendarios del día de…

Lo mismo pasará con este bendito “Valentín”. Quienes se dejan manipular y son llevados a celebrarlo, incapaces serán hoy o mañana de explicar qué o por qué celebran este día… pero eso sí: fiestas atronadoras, malos cantantes, comercios plegados de “souvenirs”, centros comerciales en lo que se no se puede caminar sin empujar a quien pasa adelante… La pregunta es, si este día sustituirá al más antiguo de Septiembre de amor y de amistad… No creo que los intereses económicos y comerciales se dejen arrebatar ninguna de las dos oportunidades de asaltar los bolsillos y tendremos entonces dos fiestas –más o menos la misma– que se repiten en seis meses.

No estoy –ni más faltaba– contra el celebrar. Siempre puede haber encuentros y compartires sin necesidad de un día de… Estoy contra el sin sentido, contra la manipulación de nuestras vidas y nuestros bolsillos, a través de esos sucedáneos de la verdadera alegría, de la felicidad reposada, de los encuentros profundos… sucedáneos que terminan por imponer sus rutas y vacían nuestro caminar por este mundo, de densidad, de profundidad, de reflexión y sobre todo, de autenticidad.

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