De La Habana a París

Carlos Cuervo

Pena ajena fue la que sentí al leer los irónicos tuits que vinculaban los atentados de París con los plenipotenciarios colombianos en La Habana, desde la cuenta de la frívola congresista Cabal.

Luego de pensar con sosiego el asunto y después de leer una explicación que ella entregó a Vicky Dávila, reflexioné sobre la insensibilidad de nuestras conductas ante la eterna violencia al interior del país.

Los acontecimientos de París fueron tristes y execrables, pero esa realidad la hemos vivido por años en Colombia, sin que por ello recibiéramos la solidaridad incondicional de occidente.

La bomba en el avión de Avianca, los atentados contra Drogas la Rebaja, la sede nacional del DAS, el Palacio de Justicia y la Policía Metropolitana de Cali, la masacre de Bojayá, la del Club El Nogal en Bogotá y muchas otras, son el registro de años de dolor y muerte sin reconocimiento internacional y además acompañados de la indiferencia nuestra.

Nos conmovimos con las imágenes de París, pero nuestros muertos no tienen más dolientes que sus familias y amigos cercanos.  Ahora me pregunto: ¿A dónde nos llevará La Habana, a un nuevo París u obtendremos algo de tranquilidad?  Aunque hechos como la asonada en Llano Grande el pasado domingo 8, me crean la duda si tenemos fuerzas del orden capaces de controlar desmanes propios de la inmigración a las capitales de los desmovilizados de las Farc. Hay que organizar las prioridades y sopesar cómo nos estamos preparando para incorporar a nuestras barriadas a los miles de excombatientes. ¿Podremos con esta carga? Solo el tiempo lo dirá.

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