El cutting es la nueva moda entre los adolescentes y consiste en cortarse la piel con una navaja con el fin de dejar marcas en el cuerpo, principalmente en brazos y muñecas.
Esta práctica ha venido aumentando y ya se han detectado algunos casos en el oriente de Cali.
Según los especialistas, los jóvenes que realizan el cutting están entre los 12 y 25 años de edad y tienen un perfil depresivo, les gusta estar aislados, cuentan con falta de atención paterna, son inseguros y encuentran en esta práctica la posibilidad de sentir placer momentáneo y aliviar cualquier dolor psicológico.
Me preocupa mucho el tema y más aún porque como padres de familia hemos venido perdiendo los canales de comunicación con nuestros hijos y no nos damos cuenta – por el acelere de la vida – como los jóvenes empiezan a cambiar sus conductas, y fenómenos como estos de autolesión se convierten en una alternativa muy peligrosa.
Además, los jóvenes encuentran en internet la información que los padres no les dan. Hace algunos días, en una visita a un colegio de la zona de ladera de Cali, conocí a una joven de 14 años que suele hacerse rasguños muy a menudo.
Al preguntarle el por qué, me dijo que no sabía, pero que su intención no es suicidarse. Eso me llevó a pensar que lo único que buscan es llamar la atención y mostrar que son diferentes ante los demás, en una sociedad que para ellos no los comprende.
Por eso es importante que cuando se detecten casos, se escuche primero al joven, no los juzguen y eviten que sientan presión. Es importante que se identifiquen las verdaderas causas y se trabaje sobre ellas para superarlas.
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