Cultura ciudadana

Harold García

La cultura ciudadana es como el oxígeno de la convivencia ciudadana. Imaginemos que la ciudad es como el cuerpo de un ser humano al que sorpresivamente le tapan las fosas nasales. ¿Cómo cree usted que se siente la ciudad? Es evidente que de alguna manera se defiende, explota, intenta sobrevivir al costo que sea, incluida la ley del más fuerte o como diríamos hoy en día la cultura mafiosa.

Algunos de los actos de incultura ciudadana más relevantes tienen relación con esa vocación chabacana de romper las normas por diferentes razones. No cumplir las normas de tránsito, para llegar rápido a su destino; evitar cumplir los protocolos del aseo de la ciudad que va desde botar un papel en la calle hasta tirar muebles en los caños para no pagar el servicio de recolección de los mismos; destruir el equipamiento urbano para robar parte o lo que es más triste para expresar nuestro resentimiento; burlas las filas o evadir los trámites o subirse furtivamente al MIO; la imposibilidad de sostener una discusión en forma decente y culminar en acuerdos; enamorar una caleña hermosa a punta de vulgaridades; en fin son tantas las muestras de falta de cultura ciudadana.

Cali fue la ciudad cívica más admirada en América Latina, logramos un acuerdo de convivencia increíble. Ahora, podríamos con todos los aprendizajes que nos deja la pandemia, reconstruir el acuerdo. Se requiere un gran plan de cultura ciudadana liderado por un alcalde que refleje cultura ciudadana. Unas autoridades que propongan a la ciudadanía un cambio de actitud. Unos educadores y líderes cívicos, culturales y religiosos que no trancen en sus discursos y acciones sociales con la incultura, que no la justifiquen. Una familia que retome el sentido de la convivencia y un sector económico que proponga formas de recuperar el camino y aporten propuesta y recursos con responsabilidad social.

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