Cuatro décadas haciendo camino al andar

Se cumplen cuatro décadas desde que un puñado de ochenta muchachos, un 19 de julio de 1974, recibimos el diploma de Maestros Normalistas y llenos de ilusiones nos aprestamos a ingresar al magisterio vallecaucano.

Afortunados por ser formados en la Normal Departamental de Varones de Cali, donde había llegado una pléyade de pedagogos oriundos de la Universidad Pedagógica de Tunja, que nos inició en los vientos educativos renovadores y que muchos continuamos, sea en la Universidad del Valle o en la Santiago de Cali, donde fundamentaban con la pedagogía de la Nueva Escuela y el pensamiento de Paulo Freire.

Recuerdo, entre otros, a Ricardo Sarasti, quien nos inculcó que el docente es el líder que propiciará los actos constructivistas de los estudiantes.

A Pedro Gómez, aquel matemático que pese a unos horarios con menos intensidad para las materias comunes del bachillerato, porque en la Normal Departamental tenían que suplirse con las áreas pedagógicas que no dictaban los demás colegios, nos dejó listos para unos buenos puntajes en matemáticas en las Pruebas de Estado.

Creo que fuimos los últimos y los únicos, nombrados cuando finiquitaba un sistema educativo tradicional y terminaríamos la carrera docente en otros tiempos de convulsión.

Aportamos la sapiencia que coadyuvó con la renovación curricular y militamos en el movimiento pedagógico nacional de la Federación Colombiana de Educadores.

Pero, igualmente ahora ad portas del jubiloso retiro, nuestra labor docente también estuvo contexlualizada dentro de un sistema educativo trazado para obedecer unas nefastas directrices neoliberales.

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