El domingo 25 de octubre los caleños, preocupados por el futuro de la ciudad, visualizando malos augurios para Cali, salieron a votar.
Estoy seguro que mucha gente que no votaba, lo hizo esta vez.
Por eso ganó Maurice Armitage, una persona desabrochada, auténtica, veraz. La van a tener difícil los políticos para tratar de manipularlo o de apretarlo. Será un gran alcalde, distinto, trabajador y justo.
Ya empezó a demostrar su talante nombrando a Luz Elena Azcarate como Secretaria de Educación, una mujer inteligente y sensible.
Y nombrando también a Nicolás Orejuela como súper asesor, un muchacho capaz, con sentido de pertenencia por su ciudad y con inmensas posibilidades de ser alcalde. Ojalá Isaac Yanovich, quien fuera presidente de Ecopetrol, le acepte la gerencia de Emcali. Sería un batatazo genial para esta empresa, que tanto requiere de un ejecutivo de sus quilates.
Y que Dilian Francisca Toro, tan vilipendiada por un sector de la sociedad caleña, aproveche su elección como gobernadora del Valle para demostrarle a la comarca que ella no es la política malsana a la que tanto palo le han dado.
La conozco y sé que es una mujer de mucho empuje, y seguro estoy de que dedicará sus cuatro años a devolverle la dignidad al Departamento. Ya empezó por exigirle a las EPS pagarle a los distintos hospitales de la región lo que deben.
Es una forma de empezar a salvarlos. Y ya habló, personalmente, con Santos. Ambos, Armitage y Dilian, mediante Dios, sabrán y deberán cumplirle a la ciudad más chévere de Colombia y al departamento con mejor futuro del país.
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