Hugo E. Gamboa Cabrera

Cuando los políticos hacen la paz

Hugo E. Gamboa Cabrera

Cuando a Juampa le dio por involucrar a César Gaviria para que dirija el Sí, con sus gritos estentóreos y sus falacias para despistar, siendo un “caballo” de la política con rabo de paja y a columnistas de los grandes diarios y periodistas de importantes medios se les pagaron grandes sumas de dinero para promover el favorecimiento del plebiscito, se desdibujó el verdadero sentido social del acuerdo logrado en Cuba.

Hubiese sido mejor que el Presidente lograra ese acuerdo directamente, como Jefe de Estado, facultado por la Constitución, para evitar ese desgaste enorme al que ha sometido al país, donde los improperios y el sesgo han salido a relucir con lo “mejor” de sus agendas para crear un escenario lleno de incertidumbres, dimes y diretes, gabelas por allá, golpes bajos por acá y odios escondidos. Ese plebiscito, sin cumplir con reglas previamente establecidas por la Corte Constitucional y de pronto ideado con buenas intenciones, con un posible fraude electoral denunciado por el exprocurador Alejandro Ordoñez, no debió realizarse, por la salud mental de todos los colombianos.

Con la firma presidencial y de Timochencko hubiese sido suficiente y nos hubiéramos evitado tanta polarización. Siento que el sí saldrá adelante, por alguna u otra razón; sin embargo, es bueno decirlo desde ya, Dios quiera que no vaya a ser peor el remedio que la enfermedad. Algunos políticos creen estar reencauchándose con posturas peligrosas. Una cosa es la paz y otra la politiquería. No olvidemos que por algo similar se formó la hecatombe entre “cachiporros” y “chulavitas.”

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