Cuando el río suena

Michel Maya

Esta semana el 70% de la ciudad estuvo por más de 24 horas sin el servicio de agua potable debido a la alta turbiedad que presentaba el río Cauca, fruto de los fuertes aguaceros.

Según Emcali, Cali se quedó sin agua porque el río Cauca a la altura de la bocatoma de Puerto Mallarino presentaba 4000 partículas de lodo y escombros disueltas en cada metro cúbico de agua, lo que hace intratable el líquido en las plantas que pueden tratar hasta 3000 partículas por metro cúbico.

La discusión debe ir más allá de lo vivido en las últimas horas, la ciudad tiene un problema crónico donde Emcali ha sido incapaz de solucionarlo, la empresa sufre de desidia administrativa y dispersión estratégica, la gerencia no está viendo las necesidades ni entiende las prioridades de la ciudad.

No es lógico que se destinen 16 millones de dólares para comprar un cable submarino y no se apropien recursos para implementar un “Plan B” efectivo para una necesidad tan urgente como garantizar el suministro de agua.

Aquí el tema es de gestión, sensibilización con el cuidado del medio ambiente y de preparación con planes de contingencia para épocas previsibles de lluvia.

El desabastecimiento también radica en las más de 300 toneladas de residuos que son arrojados diariamente a los canales de aguas lluvias de toda la ciudad, la deforestación de la cuenca del río Cauca, la minería y los asentamientos en la ribera del río, entre otros.

El trabajo debe ser conjunto, como ciudadanos debemos asumir con responsabilidad el cuidado de nuestros afluentes, pero Emcali tiene que dejar la miopía administrativa y la dispersión estratégica para prevenir y evitar que la ciudad se quede sin agua cada que llueve.

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