Crisis peligrosa

Fabio Cardozo

Hasta en la puerta del horno se quema el pan. En esta última etapa del proceso de negociación de La Habana la tensión ha sido esencialmente política, luego de haber logrado superar en lo fundamental la agenda temática, por llamarla de alguna manera.

Desde luego, la discusión sobre cada uno de los puntos de la agenda se abordó con sesgos políticos, pero el tono académico de la discusión sobre los aspectos temáticos determinó la nota relevante, salvo para la derecha, que se presentó al debate con la decisión política anticipada de oponerse a cualquier esfuerzo por lograr la paz.

En esta última etapa la discusión no versará sobre el modelo de país resultante de los acuerdos con las Farc, el asunto radicará en cambio, sobre si estamos o no de acuerdo que en Colombia haya un espacio para la actuación política de las Farc legalizadas, situando la discusión en el minado terreno de lo ideológico, que exacerba las pasiones políticas, fuente envenenada de guerras intestinas.

Otras voces del país nacional tendrán que terciar en esta discusión cuando el país político se empecine en “sin salidas” como está aconteciendo con la discusión sobre las zonas de ubicación guerrillera en su tránsito hacia la reincorporación.

En la angustia por lograr consensos en un proceso tan complejo como este, que ha implicado una alta dosis de desgaste político para el Gobierno Nacional, se hacen concesiones a los opositores de oficio que podrían llevarnos al filo del fracaso.

Estamos ante el desafío de volcarnos a la calle y defender con fuerza este proceso, única clave para conseguirle el respaldo popular necesario.

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