Los angelólogos al nombrar “coro de ángeles” hacen referencia a la jerarquía celestial que rodea al Todopoderoso. Una tesis que habla de nueve categorías diferentes de seres sobrenaturales y que de mayor a menor en poderío llama Serafines, Querubines, Tronos, Dominaciones, Virtudes, Potestades, Principados, Arcángeles y Ángeles. ¡Y son estos últimos los emisarios entre Creador y hombre! Una angelóloga reflexión que me surgió al escuchar la solemne interpretación que hizo el coro del Liceo Benalcázar en el concurso intercolegiado “Abeja de Oro” que organiza el colegio de la Presentación Aguacatal. Aquella tarde acompañé a mi pequeña Ilse, mi hija de ocho años, a su presentación como integrante del coro del Liceo. Presencié como uno a uno se fueron dando los diferentes actos musicales en un recinto abierto en el que, desafortunadamente, el público en derredor no guardaba el silencio necesario.
¡Y llegó nuestro momento! Ochenta niñas, engalanadas con el uniforme blanco y azul que es tradición, subieron al escenario. “Inteligencia de Enjambre” en todo su esplendor, pensé. Busqué rápidamente a mi chiquita en la primera fila y me comenzó a preocupar el ruido que surgía del público. Fue entonces cuando el coro empezó su intervención y las poderosas voces blancas todas sincronizadas se elevaron a tal punto que ahogaron a los rumorosos. La magistral interpretación a cappella hizo erizar la piel a todos los presentes; y los tonos sopranos, mezzos y contraltos dominaron de tal forma el recinto que al finalizar su soberbia interpretación, el silencio clamó por el aplauso general del público. El coro clasificó a la final y en los corazones de los presentes el Orfeón, vestido de blanco y azul, transmitió su mensaje divino. ¡Felicitaciones Liceo Benalcázar!
rodrigofernandezchois@hotmail.com
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