Rosa María Agudelo

Confunde y reinarás

Rosa María Agudelo Ayerbe

La semana pasada la campaña por la alcaldía de Cali estuvo marcada por la guerra sucia principalmente contra los candidatos Maurice Armitage y Angelino Garzón. Sobre el empresario circularon los datos de las demandas laborales contra su empresa – algunas ya falladas a favor–  y  del exvicepresidente supuestas irregularidades en la ampliación de una concesión y  presuntas conversaciones con las Farc durante su ejercicio como gobernador del Valle hace 10 años. Algunos defienden este tipo de acciones bajo el argumento que en campaña es necesario denunciar las posibles irregularidades cometidas por los aspirantes.

Lo cuestionable es que se saquen a la palestra hechos ya juzgados y que se traigan en el tiempo sin contexto.

Pero detrás de la guerra sucia, lo cierto es que no es fácil hacer una campaña basada en el debate de las ideas de los candidatos. En primer lugar, porque no todos los candidatos están dispuestos a arriesgarse con debates públicos. En segundo lugar, porque quienes cuestionan ciertas iniciativas son atacados apasionadamente por los seguidores del proponente.

Algunos debates han terminado incluso en insultos y agresiones físicas entre seguidores. Es triste que la carrera por la alcaldía de Cali termine siendo una puja por apoyos políticos, una guerra de encuestas, un concurso por el premio al mejor jingle y una secuencia de denuncias mediáticas. La ciudad afronta problemas inmensos.

Hoy los caleños deberíamos estar analizando los perfiles de los candidatos, su formación, su temple, su temperamento, su experiencia en el manejo de lo público y sobretodo la efectividad y eficacia de sus propuestas.

Esta contienda, más que un debate electoral, parece una cruzada en la que cada miembro de una secta defiende las posiciones de su mesías y que condena a la hoguera a quienes no están en su rebaño.

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