Conceptos patrimoniales sibilinos

Carlos Cuervo

La conservación patrimonial de inmuebles reúne tantas posibilidades conceptuales que resulta difícil concertar cuál es la medida apropiada para establecer como norma de preservación. Quizás cada elemento necesite de reglas propias para cuidar su preservación.

Pero el patrimonio está compuesto por símbolos, imágenes, texturas, costumbres, estructuras, además de todo aquello que nos ayude a resguardar la historia, así que preocuparnos solo por ruinas es un ejercicio vano.

Existen dos corrientes fundamentales, los conservacionistas que propenden por la cero intervención hasta que el bien fenezca y los recicladores que prefieren intervenir conservando solo las propiedades fundamentales como fachadas y distribuciones espaciales importantes, como patios interiores, pisos y algunos muros de mampostería.

¿Cuál será la opción correcta? Aproximémonos a una respuesta.

En Cali actualmente este debate está dominado por los conservacionistas puros, quizás como una respuesta tardía a la destrucción de edificios como el antiguo Palacio de San Francisco, cuadras del centro enteras que dieron paso a edificios como el de Rogelio Salmona (Centro Cultural) o el aclamado hotel Alférez Real. Pero esfuerzos como el del hotel Aristi y el del Colegio de la Sagrada Familia prueban que solo el reciclaje puede darle sostenibilidad a edificaciones monumentales en sociedades donde es imposible sostener estos inmuebles. Así que necesitamos legislar para acompañar y apoyar estos procesos.

En San Antonio subsiste un enfrentamiento parecido entre unos pobladores bendecidos por arquitectos que han incumplido las normas con sus propias residencias como la casa de la “queja” y otros residentes que no queremos la pauperización del barrio a través de las ruinas de las viejas casas. Se requiere la intervención ecuánime.

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