Diario Occidente

360 grados para sanar

Como superar el duelo por una perdida

Dra. Natalia Álvarez Aguado

Esta palabra retumba el corazón. Hoy por hoy, es una palabra con una connotación grande, miles de almas por estos días han decidido desencarnar, creo que en cada hogar, se ha tenido un familiar cercano que ha fallecido por temas de Covid o exacerbación de las enfermedades de base.

El duelo, es la respuesta emocional de un ser humano ante la presencia de cualquier perdida, por ende no lo vive o siente igual cada persona, ya que cuando somos niños adaptamos forma de comportamiento por lo que vivimos en nuestra infancia y hace que podamos responder con ansiedad, miedo, culpa, confusión, depresión, negación, tristeza, o shock emocional entre otros procesos del ser.

El duelo se puede experimentar no solo por la muerte, si no cada vez que en la vida tenemos una experiencia de corte o interrupción, o un distanciamiento que no puede ser cubierta. Esta experiencia al enfrentarse a una perdida de un ser querido, de tu mascota, de un empleo, de un negocio, es lo que se conoce como la elaboración del duelo. Como todas las heridas, se tiene que pasar por unas etapas para que se llegue la reparación completa. En el duelo se distinguen varias fases, no quiere decir que se deban sentir o experimentar todas, pero son escalones para que nuestra mente sufra menos, llamados mecanismos de protección.

La primera fase del duelo se denomina negación, “no fue justo”, “no puede ser verdad”, “cómo pudo suceder”. La incredulidad, la negación es el primer peldaño para dirigir nuestras perdidas, es decirle a esa realidad que nos de tiempo para prepararnos, para poderlo digerir. A veces podemos dejar de escuchar, de pensar, de hablar. A veces ni sentir. A veces hay quien niega, pero hay quien aceptando la realidad lo que hace es negar su propio dolor.

La segunda fase del duelo es el enojo, lo que podemos hacer con él para superarlo es aceptar y sacar fuera. La ira es un grito de ayuda, cuando caemos solo podemos tomar el impulso para salir. Es un arma de supervivencia que como puede exteriorizarse, puede lastimar tanto nuestro cuerpo físico que sin pensarlo podemos enfermar.

La tercera fase del duelo es la negociación, donde se fantasea haciendo lo inverosímil para que no suceda, evitando lo inevitable.

La cuarta fase del duelo es el miedo o la depresión. En donde se siente el futuro que te señala el dolor profundo del alma, cualquier tarea te agota, ”esta vida es una mierda”, “todo es luchado”, “ya no volverá”, a pesar que esta situación pareciera eterna, en realidad solo desde este momento podremos volvernos a reconstruir.

La quinta fase del duelo, es la aceptación. Esta tal vez es la más difícil, generalmente no se acepta lo que se pierde, pero no hay plan retorno. Es importante saber que si no lo aceptamos el precio que pagaremos es muy alto, no solo con nuestro dolor, si no con los que nos rodean. Aquí este punto requiere trabajo, se trata de evaluar que también esos momentos hacen parte de la tabla de colores de nuestra vida, aceptar que la perdida forma parte de nuestro caminar, reconocer como perdemos el color de nuestro cabello, nuestra piel cambia, nuestros amigos, las ciudades que recorremos, los trabajos que pisamos, los proyectos que emprendemos, las plantas y animales que cuidamos, los seres amados.

Pero puede pasar que después de un tiempo, seguimos con estos síntomas, incluso después de años, la rabia, el dolor, la angustia y el miedo se apoderan de nuestras miradas generando trastornos con un precio alto.

Sin embargo un duelo elaborado mejora las capacidades para futuros tropiezos y nuevos colores de la palestra de colores. Quiero para concluir, decir que en el caso de ser un niño se debe saber afrontar, hablar, no minimizar, no negociar, ya que esta manera es con la que el adulto se enfrentará a sus pérdidas venideras. Recuerda que puedes requerir aceptar el duelo para ello todo un equipo a tu disposición genera múltiples herramientas y miradas para ti.

Este pequeño artículo quiero dedicarlo con un Hei Hei Ain uno de los 72 nombres de Dios de amor incondicional, para todos mis pacientes, amigos y familia que atravesamos una situación como esta.

Si entre tus propósitos estar cambiar tus hábitos te invito a que consultes con nosotros, adicional si estas lecturas resuenan contigo te espero en mis redes sociales en Instagram: @dra_nataliaalvarez o en la página Facebook: @centromedicomana; los esperamos con una mirada integral de la enfermedad o para solicitud de citas vía WhatsApp (+57) 310 821 1543 en el Centro Médico Integrativo Maná.

Directora Médica del Centro Médico Integrativo Maná, Master en Nutrición y Dietética Humana, Medicina Antiedad, Psicoterapeuta Transpersonal, Medicina Tradicional China, Terapia Neural.

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