Miguel Yusty

Comisión de la verdad: cortina de humo

Miguel Yusty

Desde hace mucho tiempo no me ponía en la tarea de escudriñar los comentarios que sobre un tema específico se dieran en los medios de comunicación.

Leí con atención a los propagandistas de la negociación en La Habana, analicé a los neutrales y miré a  opositores y críticos.

Pero el comentario que más me sorprendió fue el de Gardeazábal, quien ubicó el ejercicio de contar la verdad en el escenario tormentoso de nuestra violencia ancestral, concluyendo que en lugar de comisión había que reenseñarle a los colombianos el milagro del perdón.

Realizado este ejercicio, sigo con la sorpresa de como una comisión de la verdad  aparece salida de improviso, sin articulación con la lógica de la negociación, ya que en este momento no se han cumplido los protocolos básicos: no hay dejación de armas ni desmovilización y las Farc no han renunciado al terrorismo.

En todos los conflictos irregulares la comisión de la verdad ha aparecido cuando el acuerdo se ha firmado.

Su duración puede ser indefinida, habida cuenta que los actores  han acordado la terminación del conflicto  y se ha identificado el papel de las víctimas. Aquí no ha pasado ni lo uno ni lo otro.

La comisión será integrada a partir de candidatos del Gobierno y de las Farc, tres por cada uno, y los tres restantes de la sociedad civil. Así concebida, será víctima de la instrumentalización por parte del secretariado.

El santismo ha recurrido a ella como una cortina de humo para enfrentar los bajísimos niveles de favorabilidad que tiene la negociación. En estas circunstancias, una comisión creada para sortear una crisis y sin cumplir los protocolos necesarios, tiene pocas posibilidades de legitimación.

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