Si la reforma tributaria en gran parte está dirigida a que quienes tienen ingresos superiores a $ 10.000.000 tienen que asumir una amplia corresponsabilidad en el pago de los impuestos para recaudar en el primer año $25.9 billones para atender los rezagos sociales en materia de desigualdad, pobreza extrema y el alto déficit fiscal de la nación, me parece injusto que sea la clase media la que continúe asumiendo semejante “carga fiscal”, a través de los impuestos indirectos, como el del IVA a las bebidas azucaradas o el gravámen impuesto al salchichón con el 10% al consumo.
Es contraproducente en momentos de la más alta inflación para los más vulnerables, porque son ellos quiénes como consumidores terminan pagando los platos rotos.
La gran pregunta es: ¿a quienes se les considera ricos? Una persona que gana al mes diez salarios mínimos frente al que tiene ingresos de un salario presenta por supuesto una diferencia sustancial.
Pero cuando se revisa para los primeros el pago de colegios, universidades, seguros, cuotas de vehículo y vivienda, además de la canasta básica familiar que la pagan unos y otros, podrá entenderse que más allá de ostentar riqueza, se puede inferir que pertenece a la llamada clase media, la que siempre termina “clavada” con el pago de más impuestos por estar en medio del “sándwich social”, entre los supuestos ricos y pobres.
No parece equitativo que se cobre el mismo 35% a las empresas pequeñas, a las medianas y a las grandes, porque también allí están los ciudadanos de la misma clase media que con un gran esfuerzo han logrado montar una empresa pagando impuestos y generando empleo productivo.
Ahora bien, se dice que los grandes contribuyentes son realmente 4.000 personas dueñas de latifundios , industrias y grandes comerciantes que producen una alta rentabilidad para incentivar el empleo y la productividad.
Es menester revisar a fondo quienes son los que evaden el pago de impuestos, calculado por el señor Ministro de Hacienda entre $50 y $80 billones cada año, para evitar sobrecargar a los que sí cumplen cabalmente con sus obligaciones y esa es, en buena medida, responsabilidad del Congreso de la República que tiene a su haber el estudio, consideración y aprobación o no de artículo por artículo para rectificar el enfoque de una reforma que no puede dirigirse simplemente a clavar a la clase media inmisericordemente para tapar el hueco fiscal y emprender los programas sociales del nuevo gobierno.
Los impuestos tienen que ser progresivos, significa ello, que el que más tiene, más paga, en las justas proporciones, de tal manera que, no puede sumarse más gravámenes a la clase media y a los más necesitados con impuestos indirectos que terminan pagando a través de su propio consumo. Que haya una verdadera justicia tributaria.
Comments
Fin de los artículos
No hay más artículos para cargar






