Como hacía muchos años no se disputaba en Cali las instancias finales del futbol, con los dos equipos de la ciudad, sin embargo, un fenómeno que ha tomado fuerza en los últimos años, con complacencia de los dirigentes, desde la Dimayor hasta los clubes, pasando por las autoridades locales y Coldeportes se constituye en una amenaza real no solo para el espectáculo sino para la convivencia en la ciudad, donde todos de alguna manera estamos amenazados: las mal denominadas barras bravas.
Estas barras son unas hordas de jóvenes que buscan en la identificación con su equipo, tener alguna notoriedad de manera equivocada, generalmente apoyados en el alcohol y las drogas como estimulantes a su actuar delictivo.
Estos grupos que actúan de manera organizada que tienen líderes, que reúnen dinero para desplazarse nacional e internacionalmente a acompañar a los equipos, que muchas veces son utilizados en campañas políticas tradicionales, deben ser objeto de una mirada más estructural por parte de las autoridades que regulan este deporte y la vida ciudadana.
No puede seguir la Dimayor disfrutando de un espectáculo que le produce millones sin responsabilidad social frente a este fenómeno, Coldeportes y la Alcaldía de Cali deben poner en marcha las medidas tecnológicas y de seguridad que nos permitan a todos volver al estadio.
Las barras deben entender que no podemos condenar a muerte a nadie solo porque gusta de un equipo diferente, creo que no hay ninguna familia en el departamento que no tenga algún miembro o amigo hincha del equipo contrario al de sus afectos. Alcalde: autoridad y mando para que volvamos a disfrutar del fútbol en paz
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