Rosa María Agudelo

Cierre de la vía al mar

Rosa María Agudelo Ayerbe

Hace una semana empezó el cierre del tramo entre Loboguerrero y Tableros de la vía al mar.

Me sorprende la normalidad que reportan las autoridades en la movilidad hacia Buenaventura y en la operación portuaria.

Confieso que pensé que la medida sería caótica y con graves repercusiones para el puerto. ¿Si será buena tanta normalidad? ¿Qué hay detrás de ella? Mi abuela decía “de las aguas mansas líbranos, señor”.

El cierre de la vía coincide con varias noticias macroeconómicas. La primera, la disminución de las exportaciones del país y la segunda el aumento progresivo de los precios del dólar en el último trimestre, que puede estar ocasionando la caída de las importaciones.

Una mezcla de ambas, sin duda reduce el volumen de carga que se mueve por Buenaventura. También escuché a los transportadores decir que mover la carga por el Caribe resulta más barato que los sobrecostos de las esperas en Buenaventura.

Otro dato que me hace pensar que la normalidad en la vía no es una buena noticia es el reporte de ocupación de los hoteles de las costas cercanas, según el cual la ocupación de los puentes de junio estuvo por debajo de la mitad de los del año pasado.

¿No será que el solo anuncio de las obras desmotivó a los viajeros? ¿Qué va a pasar con la temporada de ballenas? Las autoridades sacan pecho con la normalidad tras el cierre, no piensan lo mismo los habitantes del sector que viven de la vía y a quienes les asusta la soledad de la misma.

Espero que no tengamos una vía con buena movilidad, a pesar de los cierres de 12 horas, cuyo alto precio sea la desaceleración de la economía regional.  No soy economista, no prospectivista, así que espero estar totalmente equivocada.

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