Por cuestiones generacionales, grandes músicos de la salsa se están marchando y nos están dejando muy solos. Esto empezó hace dos años, un 17 de abril, con Cheo Feliciano, uno de los grandes íconos del género. Cheo se fue a Nueva York en 1952 y trabajaba como en el Palladium, donde conoció al más perfecto de esa década, Tito Rodríguez, quien una vez le dio una oportunidad y reconoció sus virtudes de intérprete. Además lo recomendó al Sexteto de Joe Cuba, donde compartió con Jimmy Sabater.
Para un grupo de expertos, aunque la denominación salsa desata una polémica de muchos libros, personas y países, ese proceso tiene mucho que ver con ese sonido moderno del Sexteto de Joe Cuba, y con temas como El Pito. En los años sesenta, en el barrio obrero llegó un tema que nos hizo bailar a todos, A las seis es la cita, que se convirtió en un clásico. Cheo cuenta que se fue del grupo de Joe Cuba porque no tenía mucho reconocimiento y pasó por donde Palmieri y Machito, las leyendas de la época. Después cayó en la droga, sobre todo en la heroína y se fue al piso, para lo cual tuvo que recurrir a los Hogares Crea en Puerto Rico.
En 1980 vi por primera vez a Cheo Feliciano en un gran concierto de Fania en el Madison Square Garden. Apoteósico y vibrante, lloró y las banderas puertorriqueñas danzaban por todos los rincones. Después lo seguimos viendo, con Fania, o con grupos diferentes, en Cali, donde siempre se le quiso demasiado. Cheo Feliciano lo dijo claro y tajante: “Cali, es la capital de la salsa”.
Durante la realización de un Mundial de Salsa logramos convocarlo para hacerle un gran conversatorio. Este lo hicimos Alejandro Ulloa, Rafael Quintero y mi persona. No quería ser interrumpido, quería hablar, contar su infancia, intercalaba su diálogo con canciones, y lloró tres veces. Fue una fortuna participar de este evento memorable.
Sus temas hicieron parte de nuestra vida rumbera: Anacaona, Canta, Amada Mía y El Ratón. Humilde y simpático, siempre lo veíamos con su esposa Coco, a quien conoció en el Palladium. En el 2013 fue atacado por el cáncer y hace dos años se accidentó, nadie puede precisar si fue simplemente un accidente o un suicidio. Lo cierto es que se fue, el gran Cheo Feliciano.
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