Cese al fuego -II

Este anuncio del proceso de paz santista ha despertado varias reacciones pero la mayoría de la población recibió con entusiasmo la notica. Los diálogos preliminares se dieron con cautela en Cuba, así debe ser, confidencialidad ante todo. Las dos partes, Estado y guerrilla están fatigadas, y en medio de ellos la población extenuada. Saldrán los enemigos de la paz a entorpecer los pasos preliminares, ordenarán colocar bombas para alterar el clima prepaz y crearán el caos para que todo se suspenda.

Si el cese al fuego se respeta se puede producir un acuartelamiento preventivo y transitorio de las partes. Ese sería además el respiro de paz para todo el país, mientras maduran los diálogos de La Habana. Si no hay cese al fuego, los golpes que reciban las partes podrán ser asimilados hasta cierto límite dentro de la lógica de la guerra, pero llegará un momento irresistible que rompa el proceso. La confianza no solo se logra por lo que se diga en la mesa de negociaciones sino por lo que se haga en los escenarios donde han venido actuando. Si un proceso de paz busca alcanzar la convivencia y compartir el país que nos tocó, el estar sentados con ese propósito insta a realizar los primeros pasos de no agresión para alcanzar a terminar las conversaciones que engloben los cinco puntos centrales: acceso a la tierra, participación política no armada, fin del conflicto, condiciones para la reinserción; cómo solucionar el problema del narcotráfico, y derechos de las víctimas.

Si no hay cese al fuego al comenzar los diálogos, entonces al menos declararlo ya avanzadas las conversaciones, entonces los guerreristas de todas las pelambres harán todo lo posible para atizar las diferencias y promoverán escaramuzas y atentados para impedir la finiquitación de las conversaciones que sellen la paz.

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