Causas y efectos

El miércoles anterior, a once meses de elegir nuevo Congreso y un poco más para elegir Presidente, estuvo de visita en Cali, en pleno Día del Trabajo (1º. de mayo), Juan Manuel Santos, emotivo y esperanzado, para informarnos que, según cálculos de Planeación Nacional, habría empleo formal para 300 o 350 mil colombianos más. Es sabido que Cali es una de las capitales con la mayor tasa de desempleo, sin contar con Buenaventura, donde ese problema alcanza el 60 por ciento y ni hablar de Quibdó, capital del Chocó, parte igualmente del Pacífico, al que pertenecemos los vallecaucanos. Esa visita tuvo ese ingrediente, y es que por estos lares el desempleo es un lastre que nos está haciendo mucho daño pero, ante tan grata visita, con tan alentadora noticia, recordé que en la época de Álvaro Uribe se acabaron las horas extras y recargos nocturnos para los trabajadores colombianos, con la promesa empresarial de ofrecer nuevos empleos, situación que jamás se cumplió. Al contrario, el desempleo aumentó.

Ahora bien, a partir del Día del Trabajo, desaparecieron los parafiscales de las nóminas de todas las empresas del país, con las cuales se sostenía el funcionamiento del Sena y del ICBF, lo cual permitirá, otra promesa más, crear más empleo formal, lo que está por verse y, de lo cual dudo. Se continúan abordando temas económicos, en el gobierno, sin una visión general, en que los que pierden, siempre, los que sabemos.

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