Por causa del escándalo mediático en torno a REFICAR y ODERBRECHT nos enteramos como el país perdió más de nueve billones en estos hechos. La Contraloría General sitúa la corrupción sobre veinticinco billones de pesos al año, y ahora los expertos investigan las causas y soluciones de tan abominable práctica. Así palabras como inequidad, narcotráfico, cultura, ética, moral y pobreza permiten justificar este cáncer moral. La malicia indígena y la viveza de engañar al otro son aplaudidas como virtudes del colombiano.
Entonces ¿Porque sorprenderse cuando alguien intenta adueñarse del dinero público que no tiene doliente? La senadora Claudia López lidera una cruzada en la búsqueda de crear conciencia ciudadana, y acierta en afirmar que la solución se construye entre todos.
Aun así la discusión todavía es superficial, porqué la contratación está regulada rigurosamente, pero el objeto de los contratos y la auditoría sobre resultados óptimos es mínima.
Por eso encontramos vías sin estudios de suelos, o puentes que no conectan lugar alguno. El estado intenta suplir las necesidades bajo un concepto cuantitativo sin medir calidad y resultados, miles de casas gratis pero con un entramado sociológico inexistente que no resuelve el problema de fondo, el hábitat.
Existe otra forma de violar los controles y es crear empresas con propiedad de terceros aunque los dueños reales estén en la administración pública. Esta figura usada por años en el sector salud del valle permite encontrar empresas contratando en condiciones muy favorables pues las audita quien en secreto es su propietario. Sino corregimos el rumbo nos exponemos a elegir por desencanto un gobierno populista cuyas incapacidades gubernativas nos traigan el caos.
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